E1: Entonces, a mí me gustaría que me contara un poquito (ts) sobre el tema de:, de las comidas que se hacían: en aquellos tiempos allá, en: Cuevas Blancas, ¿no? Cuando usted era joven. Las (e:), las comidas que hacía su madre, su abuela. Un poquito recordar aquello. [T5]
I1: No, las comidas, las comidas no eran como ahora, que tienen que tener en todos tiemple. Antes era pues (m:)… raspando un poco de ñame, que los cosechábamos allí, un ojo o dos de col, y echar en el caldero papas, coles, chícharos a veces, a veces garbanzos. Lo hacías de lo que tenías, una batata, pantanas que se cosechaban allí, habichuelas, que se cosechaban allí, porque comprar no se compraba nada. (…)
I1: A veces hacía de arvejas, a veces hacía de garbanzos, y a veces de chícharos, si uno cuadraba. Zanahorias no se usaban, porque entonces las zanahorias nosotros ni sabíamos lo que eran las zanahorias. Ni tomate. Sí cogíamos alguno, sí plantábamos algún tomate en la punta de los llanos, de esos que salían chirres (cherrys), que le dicen ahora, pero que nosotros les decíamos tomates carbones. (risas)
I1: Y de esos se cogían un puñado de esos si se quería hacer una fritura, y cebolla, que la cosechamos, se hacían una fritura aquí de lo que cogía, perejil y to (todo) eso (e:). Y ajo, cebolla, todo eso se cosechaba en todos laos (lados). Y de to (todo) eso se hacía una fritura, y si no, en… Para terminar rápido, usted sabe que allí era sobre la marcha y todo a prisa. En el mismo caldero que se iba a cocinar, se echaba (echaban) to (todos) esos tiemples y se echaba un trozo de carne cochino, y si no:, o si se le echaba aceite, que poca era, era manteca, porque aceite, si se compraba, era una botella como pa (para) lujo, pa (para) hacer una ensalada, si llegaba alguno, porque nosotros poníamos la manteca.
I1: Y: en el mismo caldero se echaba todo y se le daba una vueltita y después empezaban a echarle allí de todo que encontraran pa (para) llenar [min. 2] el caldero. Ñames, que se, se echaban también, y se rapaban y se echaban al fuego. Y a prender el fuego, y leña ella hasta que estuviera todo ya cocinado. Si es por la tarde, llegaban con hambre: «¡Jesús, mamá! Nosotros ya tenemos hambre, ¿qué, qué vamos a cenar?». «Pues miren a ver el caldero».
I1: Íbamos al caldero, cogíamos una tacita… un, una tacita no, un tazón. Se echaba una pala de gofio, se echaba un poquito de caldo y se revolvía aquello. Aquello le sabía a uno a gloria. Había otra vez que ponerse en marcha a trabajar (risas). Y cuando se tostaba, pues se ponía de por la mañana, se tostaba.
I1: Desde que aclaraba el día tostábamos doce: almudes de grano, entre trigo y cebada. Doce almudes. Tol (todo el) día tostando allí, que doce almudes pa (para) tostar… Los que, no se echaba más que una cacerola de esas, de sardinas era la medida, que eran de a kilo, una cacerola de esas de trigo, de cebada, de lo que se echara, era una cacerola.
I1: Con un poco de arena, después la zaranda pa (para) zarandeanlo, pa (para) que volviera otra vez a recoger la: arena. Y tol (todo el) día, una arreglando el grano. Y si no nos tocaba sino a tostar ni arreglarlo, cuando acabamos de tostar íbamos a comer, o a veces nos llevaban la comida. El centro estaba en una casa vieja que estaba allí. Y nos llevaban lo que tenían ellos. Se comía allí, si no, se dejaba un poco el tiesto fuera del fuego, se venía, se comía y a tostar otra vez.
I1: Si había quien que fuera arreglándolo, lo sacábamos luego. Si no había quien lo arreglara, pues nosotros los tostábamos, yo lo tengo ahí puesto, mira, con un pedazo de trapo de pantalón, de blusa o lo que sea, y se estregaba la arena pa (para) que no llevare (llevara) arena. Y echábamos un puñito de sal con una zaranda de:, de grano, en un costal de esos que se hacían de, de, de lana de oveja, se hacían los costales, que decían costales, que eran de lana de oveja.
I1: Grandes, cumplidos, pa (para) poderlos cargar en la burra, porque si no no saco yo eso… No había pa (para) amarrar, [min. 4] pa (para) volver. El siguiente día, por la mañana, (ruidos) tempranito, a moler. Con la burra, cargada en la burra; si había queso o cabritos que vender, que habían (había) por encargo, la alforja…, se metía todo en la alforja. Entonces no había como hoy, que todo eran papeles, y mi madre nos hacía unas saquitas de franela, que era franela o: muselina.
I1: Y se hacían las sacas pa (para) echar todo: el azúcar, el café y todas esas cosas. Café poco, porque se tostaban garbanzos y chícharos y se tostaba trigo y se molían todas esas tres mezclas que se echaban con el café. Y azúcar, un kilito, dos, de azúcar. Allí se: endulzaba todo con miel… miel de abeja. Y de palma también, que tenía un tío que hacía la palma y, y cocinaba la miel.
I1: Pero eso era una, una vez al año. Se ponía un par de meses, y después ya todo era: con miel. Allí todo, si había una gripe, que por la tarde llegaba usted con fiebre y una gripe, una aspirina, una taza de agua bien calientita (calentita) con dos cucharadas o tres de miel, y: en casa. En la mañana se levantaba un poquito más tarde… O borraja, que la borraja ya ni hay. Que la borraja sí era buenísima con la tos y con el pecho, y eso.
I1: Y a los niños chicos, cuando estaban con gripe, sebo de cabrito, sebo de carnero, que le ponían en el pecho. Calentando el sebo de carnero, pues (después) lo ponían sobre un papel. Vaso de ese, que le decían, y después le ponían un yeso de sándalo apretado en el pecho con el sebo. Y así se curaban los niños [E1: (hm:)]. No había:… yo con la mano voy a estar viendo la fiebre, no sabía si tenía treinta y ocho o treinta y nueve. Ya últimamente sí se compran los termómetros…
I1: (fragmento indescifrable) [E1: Antiguamente]. Eso antes no se usaba. Y: nosotros nos hicimos allí hombres y mujeres todos, cuantos fuimos. Mi padre, que en paz descansen todos los muertos, [min. 6] cuando:… (e:) Estaba sino yo sola… Yo sola no, había más, pero uno agobiado con las cabras, otro las vacas y otro el burro. Todos tenían un destino.
I1: Y si yo… me tocaba el arán, cogía las dos vacas por la mañana, él me las llevaba en yuban, que era con un yugo, enyubado (enyugado) así, y me la ponía, me ponía el arado, en la tierra, y yo sola silbando, y romanceando y arando con una vaca yo sola, porque si no tenía quién… Si había un hermanillo que… na (nada) más que de, de ocho o nueve años, ¿qué, qué iban a cavar esos? ¿Qué, qué podía, fuerza, hoy cómo me doy cuenta? ¿Cómo podía el niño levantar una azada pa (para) cavar?
I1: No, no, sino que si se cava… (ruidos) Si usted venía arando por aquí y se fijaba un poco y quedaba que había trozos sin arar, rascuñando de un sitio a otro, patullando el grano pa (para) que no se lo comieran las palomas. (e:) Iba con nosotros, y: estaba… eso. Y yo me he pegado de las siete de la mañana hasta las dos o hasta las tres de la tarde, que me bajaban el almuerzo. Y entonces, ya un hermano mío se fue pa (para) otro sitio y ya me relevaba, porque ya no aguantaba la muñeca, tol (todo el) día apretando con el arado, ¿usted sabe lo que es?
I1: Ay. Y espués (después) en tierras de estas sí me gustaba a mí arar, en los llanos, porque metía usted el arado y ahí se daba bien. Pero cuando era con cabeza, brincaba la reja pa (para) arriba. Entonces ya la reja ya… Había que volverla a coger de nuevo pa (para) enterrar otra vez ahí. Ay, y si no, se le ponía el pie, así, pa (para) que entrara el arao (arado) [E1: (hm:)] (risas).
I1: Ahí, no sé; ahí, no sé, no sé. Se salaba una res, una cabra, una vaca…, una vaca, no… u:n chivato. Si se dejaba, un cahnero (carnero), se salaba. Se dejaba tres días en la gaveta, con sal y salmuera.
I1: Después de los tres días, se sacaba, se echaban: dos palitos a la (fragmento indescifrable) (ruidos) así, le ponían un (e:), un palito de eso, de pita, que le echemos (echamos) a las flores. Se ponía así, ponías tú los cuartos de caña así, cogiéndolo pa (para) los dos lados y de ratito a ratito, [min. 8] a asomarse uno por si acaso había una mosca ve:rde o lo que sea. (ts) No, no, porque estaba curtida de la sal y no se ajuntaban (juntaban) las moscas, no.
I1: Y después se picaba, cuando ya estaba seca, te digo, cuatro de sol. Después se pica en trocitos así, se pone en un cesto, con un: mantel viejo o nuevo… un mantel, en el cesto. Y: se tienen que echar los cachitos. Y ya después, el siguiente día se sacaban, los sacábamos por la noche. Se dejaba: con agua y sal, con agua, a remojo en cubo o lo que sea. Y al siguiente día, en el caldero con él. Que había alguito que echarle, se le echaba. Y si no, se le echaba poco y se revolvía gofio, escaldao (escaldado), gofio escaldao (gofio escaldado).
I1: Se le ponían dos batatas y dos papas, como hacemos hoy, en la cazuela. Entonces era un potaje, porque no había de otra. Y ay, cuando se iba a pescar se traían s:acos de viejas, porque entonces no eran un kilo ni dos, sino un saco gordo, [E1: Ños…] un saco de viejas.
I1: Cuando llegaban arriba, mi madre: se ponía en un lebrillo grande a abrirle y a bañarlas, que las bañaba como también el pescao (pescado) salado. Se bañaban así, se echaba en sal, se dejaba pal (para el) siguiente día en el lebrillo con bastante sal. Porque la sal sí la cosechábamos nosotros arriba. De una (fragmento indescifrable) que le dicen la marijo, y habían (había) unas toscas allí en:… fuera del mar. Y cuando el mar se ponía malo, pues llenaba las charquitas aquellas, y las arreglaron. Las picotearon y las hicieron más granditas, charquitas, tamañitas así.
I1: No muy hondas, porque, si no, se estaba más pa (para) secarse la sal. Entonces, mi padre, como siempre estaba en el campo pastoreando, decía: «En la marijo en la mañana conseguí una multitú (multitud) de sal, a ver quién es el que puede poner a recogerlo abajo… Fulanito, vente». «Ay, yo solo pa estar tol (todo el) día», estaba lejos, cristiano, pa (para) bajar ahora y estar tol (todo el) día, más sola, allí no se veía nada, sino algún ave y algún cuervo. Ahí no se ve ni persona ni nada. Y algunas teníamos miedo de bajar.
I1: Yo era una que tenía miedo de bajar. Bajé unas cuantas veces porque no me quedó de otra.
I1: Y, entonce:s, bajábamos [min. 10] dos, si podían, y veníamos cogiéndolo con, con una… paleta de esas de:…, de madera, y se viene echando en un, en un saquito. Y después del saco aquel, seguía echando a otro, y después lo sacábamos por una cueva grande que había arriba. Por cada lado uno, pa (para)… estábamos mojados, gotiando (goteando), pa (para) no…, eso. Y después lo dejaba tendidita en el suelo, allí, entre los sacos, pero tendida, así.
I1: Eso era antes, si mi padre pasaba por allí, la echaba en el otro saco grande que había, y que la tenían… Cada uno el:… Si yo cogía la mía, la tenía… Aunque eran allí hermanos y sobrinos, (entre_risas)pero siempre había alguno que, que metía la mano y cogía una muestrita(/entre_risas). Pero bueno, eso tampoco se miraba, pero ya sabíamos. Dejamos contraseñas en las piedras, que estaban pensadas pa (para) eso. Un palito, una pipita de:, de tabaiba, una señita siempre. «Ya hoy estuvieron en la sal, ya estuvieron cogiendo allí…».
I1: Y muchos que iban de aquí a pescar (e:) y ya sabían, y se quedaban en aquella cueva, más arriba… En otra cueva más arriba, no en aquella. Y ya pa (para) templar y eso, iban y cogían sal. Ellos nos decían, ellos no se escondían. Y mi padre, que en paz descanse, les decía que sí, que podían coger sal, pero pa (para) tanta casa, no. Porque a ellos les quedaba más cerca que comprar en la villa que a nosotros llevarles. Y: salaban morenas. Si cogían… A lo mejor bajaban dos y llevaban treinta o cuarenta morenas gran:des, así.
I1: Se abrían y se echaban al sol, secas como bizcochos. Se, se hacían por la mañana, o cerca del mediodía, unas pocas de brasas. Se ponían sobre las brasas, en una parrilla, se iban mirando los trocitos, de tamaño así, y echándole el agua caliente. Después se sacaban ya caliente, se hacía un mojo, y eso se ponía estofadi:ta que daba gusto.
I1: Amasando gofio o: guisando batata, porque papas se cogían muy poquitas, las papas se daban menos arriba. Había poca agua y no se… La batata es lo más que se cosechaba arriba, eran batata. Y ñame, ñame sí, porque no lo siente.
I1: Se cortaba el ñame, y pues (después) de poco a poco se utiliza. El ñame, a veces pelado, [min. 12] a veces peludo, pero nos arreglábamos con aquello. Y ahí… Y chochos, que se sembraban también, y se echaban a remojo en los tanques del agua, y después se cocinaban. Y ahí… A nosotros no nos faltó la comida, hambre no pasamos. Trabajo sí, trabajo… Trabajamos como negros arriba.
I1: Y entonces no se tenía consideración, estuvieras malo, no estuvieras malo… Si no estabas ardiendo en fiebre, que no te podías levantar, aforradito (forradito), bien aforrado (forrado), y el que no iba a las cabras iba a las ovejas, y el que no, a las vacas, ahí ya, porque el de las ovejas tenían que ser uno o dos, que había un rebañito de ovejas. Vacas siempre siete u ocho vacas, que era de lo que sacaban algunas perrillas cuando estaban ya… Cuando se criaban vendían.
I1: Nunca arriba vacas de leche tuvimos, así, como… Si no había quien las comprara… Pero si las tenía usted dos días allí allá, siempre la gente se las llevaban, pa (para) las, pa (para) paquí (para aquí) abajo las bajábamos, pa (para) leche y eso. Yo ordeño tenía leche de cabra, pero allí leche de vaca, no. Vacas tuvimos pocas (hm:). Pocas, quiero decir, no sé, mi padre mismo tenía siempre siete u ocho vacas. Y después mis tíos tenían una o dos.
I1: Y se prestaban las yuntas cuando iban, si estaban becerritas, que no se les podía poner el yugo porque no se (e:) tenían buenos pa (para) enroscar la, la soga. Se cogía y dijo: «Mira, Juan, ¿me prestas hoy la vaca pa (para) juntarla con la mía pa (para) ir a arar?». «Sí». Y si nosotros teníamos una sobrante, pues también nos la llevaban ellos. Se remediaban, como hermanos que eran allí, porque esto no eran más que hermanos y primos, y no había de otra.
I1: Pero trabajito sí pasábamos. Bajaban con un baño grande de, de ropa, un baño que parecía medio mundo, lleno de… de… No llenos como ahora, que se baña uno por las noches y se quita la ropa. Allí se bañaba uno… De… Si estaba usted bañado de mañana no tocaba la ducha, sino pasado mañana. Si, bueno, según en [min. 14] la forma que tuviera uno. Se bañaba, pero… ¡Poco! El agua allí… Los baños eran pocos.
I1: Y… Cogías un caldero de agua y ponerlo en la cocina; un saco en el suelo y: un saco en el baño y echarte con un cacharro, enjabonarte todo, y después echarte el agua por arriba. Rescate y a viaje.
I1: Allí no había… Abajo dicen mis hermanos, cuando mi padre los peleaba, porque a veces… pillos, (e:)… Muchachos. Iba: «Voy a abrir la puerta». Dicen: «¡No, que estoy desnudo, no abras la puerta!» (risas). [E1: (risas)] Y nos bañábamos allí, bajábamos la ropa y una semana: «Mira, ten la ropa». Todos los días allí, de, de, de, de ordeñar las cabras, de ordeñar las ovejas. Pues esa, esa ropa se queda bronca y no se puede lavar tan bien como se lava hoy, que es todos los días en la lavadora.
I1: Se bajaba abajo y se metía dentro de un charco, dentro del agua. Remojá (remojada), mojá (mojada), y a veces la emplazaba con una piedra pa (para) que no se nos fuera pa (para) el fondo del charco. Y mojada y sacando, ya después, echándole jabón, y echándole jabón y botando pa (para) el baño, botando pa (para) la bañera. Pal (para el) baño, pal (para el) baño, pal (para el) baño. Y después ya… a mano, ahí, donde tenía la manchita restregabas. Y espués (después) se terminaba aquel barranco, allí.
I1: Se sacaba un manguito y se ponía un cacharro de agua y se rociaba toa (toda) la prenda. Se echaba rociado y salía blanquita. Mientras la primera se iba secando, se sentaba usted en una piedra de aquellas, doblando y planchando, doblando y planchando con la mano, y al, y al balde con ella de agua, y al baño con ella. Se sacaba un baño de ropa por la tarde y (fragmento indescifrable) arriba. Y después arriba, ya… Esto es de Fulanito, esto es de allí, de allí, de ese, ese… (risas) [E1: (risas)].
I1: Y dice que no, pero entonces… (e:) Ahora no se necesita cabeza pa (para) eso, pero entonces sí. Porque si no… Si uno llegaba tarde, o lo que sea, pues peleaban a uno, y uno estaba viviendo… Hoy lo pienso, porque ya tengo más conocimiento, como yo digo, ya poco me queda. Pero antes como… éramos ignorantes, como inocentes. Teníamos que ir a la hora, y decir una mentira [min. 16] allí era un pecado:, pero mortal. Allí mentiras no se podía decir.
I1: Yo nunca… Mi padre a mí… El pobre, a mí, pelearme, sí me peleaba y me decía las cosas. Pero mi padre era un hombre muy tranquilo, muy relajado. Él te explicaba las cosas muy bien explicadas. No, mi madre, no. Mi madre era al revés. Mi madre estaba quitándose las chanclas (e:) que tenía en los pies, y el chancletazo que te daba en el cogote… Pero to (todos) los días, y en las costillas.
I1: Pero mi padre, no. Mi padre decía las cosas y, si no hacían caso, ya:… era otra cosa. Pero nos explicaba bien las cosas. Y él peleaba siempre a la vieja.
I1: Siempre, me acuerdo de que decía: «¡A ti te gusta estar siempre machacando, siempre machacando!». Y:… Él no, él era muy razonable. Decía: «No, papá, que tal cosa…». Nunca me, me, me… Una vez me dio un bofetón, y hoy pienso que fue bien dado, y… al mismo tiempo pienso que hoy es una palabra que… no, no, no es fea. Entonces sí, era feísima.
I1: Quería a mis primos de aquí, y los hijos de X, que no sé si tú conociste a alguno, de X, que tocaba la guitarra. Que, que uno de ellos se llamaba X, que iba arriba a tocar, al barranco, cuando aquello era el barranco, y (ruidos) tocaba muy bien la guitarra. Y el padre también, pero el hijo… I:ba pa (para) arriba a ayudarnos a segarlo, a (fragmento indescifrable), y eso. Y estaba un domingo allí, que vino un día a segar y llegamos temprano a casa.
I1: Y entonces, no sé qué le hizo el otro… Una palabra, que es maricón. Y un día mi hermano me estaba haciendo, enrollando allí, y después estaba yo fregando la loza en el corral, de la leche. Y me (e:), y me agarró y me jaló por las trenzas. Yo tenía el pelo bajo aquí, bajo la nalga. Y: me jaló por la trenza y me dijo: «Hazte pa (para) atrás». Y le digo: «Tú lo que sos es un maricón». Estaba mi padre dentro de casa, que estaba poniendo la, la comida pa (para) comer.
I1: Sale afuera y dice: «¿Qué le dijiste tú a tu hermano?». Se puso serio. Me acuerdo como si fuera ahora, yo tendría catorce o quince años tendría, lo que entonces… [min. 18] Yo creo que yo no era ni una mujer… Me (e:), me puso la mano así y dice, «¿Qué le dijiste tú a tu hermano?». Dije: «Maricón, porque me jaló el pelo». ¡Tras! Me entiendes (e:), pero fue una cachetada con toa (todas) las ganas. Después él, cuando yo… no hacía más que llorar.
I1: Y cuando estábamos comiendo, dice: «Perdona, pero te lo mereciste, esa palabra aquí no se usa. ¡En Cuevas Blancas, esas palabras, delante de mí, no las dicen ustedes! Ya, ustedes cuando estén ustedes por su cuenta…». Y a él le molestaba de pegarnos, a él le molestaba, porque no le gustaba pegarnos.
I1: Pero aquella (e:) actitud, que como yo lo volvía a repetir, dice: «¿Qué le dijiste tú a tu hermano?». «Es que me jaló la trenza». No se dijo más. Se acabó la palabra «maricón», esa palabra allí no, no se podía decir; ni nosotros, ni, ni mayormente se le podía decir a nadie, nadie allí. Pero sí…
E1: Entonces, Isabel, ¿las, las, las comidas más frecuentes allí eran los potajes? [T5]
I1: Potajes, sí.
I1: Allí (e:) era potaje. Era… (e:) (m:) A veces arreglábamos (m:) garbanzas, garbanzos colorados, no de la blanca, porque estas son garbanzas… Allí eran garbanzos que eran de los chiquititos, colorados. Se, se, se:… cogía un caldero de ellos, y como se cosechaban bastante, pues se cogían sacos de garbanzos [E1: (hm:)]. Se, se echaban un: trozo de cabeza de cochino, lo que sea, y después una fritura de cebolla. Ya digo que tomates, poco se usaban, pero a lo mejor por la… ni pimentones dulces.
I1: Pimentones dulces, allá se no sabía lo que era pimentón, (e:) los pimentones dulces los vine yo conociendo después de casá (casada), porque ya me vine: (m:) pal (para el) pueblo y me fueron diciendo lo que era. Pero cuando estuve allí no, allí se echaba un:, un machacadito, con un pimentón de aquellos, naturales, que picaban. Se le quitaban las venas. Se picaba bien, con bastante ajo y perejil, si tenía uno, cilantro, que se cosechaba arriba, tomillo, orégano, laurel… De to (todo) eso.
I1: Se hacía un mortero de machacao (machacado) de ese y después se echaba cebolla y tomate. Ya digo, tomate, era raro que hubiera tomate. Pero si alguno se cosechaba por allí, se cogía y decía: «Mañana vamos a hacer garbanzos, a ver si allá hay tomate y lo traes». Como no se podían pelar, porque eran tan chiquititos, lo que se hacía era apretar pa (para) sacar la, la, la anilla y echarlo a la sartén. [min. 20] Y entonces hacía una fritura de aquello. Aquello era pa (para) nosotros una comida espantosa, y frangollo. Que también se hacía de trigo y de:, de millo.
I1: Que también el frangollo, también después como lo hacen no es frangollo, a veces de millo, a veces de trigo. A veces los hacían los mezclados. Arroz y leche, arroz y leche se comía mucho, arroz y leche, porque… Allí, potaje, ya le digo, potaje y batata, porque… (e:) Potaje porque es lo que… Llegaba:, el que llegaba… Llegaba X, un cucharón de potaje; llegaba X, un cucharón de potaje; llegaba X, un cucharón de potaje. (e:) Allí potaje, es lo que… Porque (e:)…
I1: Era raro que nos juntáramos por mediodía, a las doce o la una, era raro que nos juntáramos todos, porque estábamos repartidos, y cada vez que iba llegando uno… Y a veces nos peleábamos (e:). Claro, pa (para) que nos dieran la comida, porque la comida puesta en la mesa, cuando nos juntábamos todos, había un lebrillo grande, se comía un kilo de gofio, o más, yo creo.
I1: Hombre, se comían un kilo de gofio, y después cogían varias palas y lo echaban en cacerolas, en platos, en, en lo que hubiera, cacharros. Porque no, entonces no habían (había) como hoy, plato hondo o plato llano, plato de postre. E:so se… Eso pasó de la historia. Ayer no se usaba sino las cacerolas, cuando… Ese, Nico, el inquilino, cuando vendía sardinas, de esas, de:, de kilos en latas, que las (e:), vendía pocas, porque no, la gente no las compraba en la lata completa.
I1: Le decía a mi padre que se las guardara, y se las guardaba, y cuando llevaba, llevaba siete u ocho latas de (e:), de esas. Se lavaban con agua y jabón, agua caliente y tal. Y después, pa (para) comer, nos echaba un cucharón, cuando íbamos a comer pal (para el) campo, a comer tabefe con gofio. Se llevaban cacerolas de esas, no una… un túper, como hoy.
I1: Entonces no habían (había) túper, entonces habían (había) más que cacerolas de esas… Y unas bandejas que:, que: después las vi, que las llevaban muchachos del cuartel, una la bandeja de la unión, con una cinta pa (para) corgarla (colgarla), eran como si fueran platos hondos. También tenía un par de ellas, pero (e:) esos, no. Los tazones de esos, grandes, esos no, los tazones se usaban pa (para) la gente cuando llegaba allí. Nosotros, cacharros de esos [min. 22].
I1: Porque los tazones solo son tres o cuatro y se rompían… ¡Uf! Se rompían… Una vez me acuerdo que yo vine pa (para) la Villa y llevé una comprilla y digo, mi madre dice: «Tráete media docenita de tazas de café, que ya no quedan sino tres o cuatro y… Tráete media docenita de tazas de café». Y llevé… Que Y, detrás de la iglesia tenía Y una tienda. Yo no sé de qué gente era, porque eso entonces no se preguntaba de qué gente (e:). Siempre me acuerdo del nombre, porque se llamaba Y.
I1: Y: le compré media docena de tazas de café, y cuando llegué ya cerca de casa, arriba, en el Piquito, que le decíamos, ya llegando a casa estaba X, que a las hijas de X sí las conoces, a Orlando y toda esa gente, que vivían en Argán, y estaban hablando y dice: «¿Qué, cómo están? ¡Cuéntame, cuéntame de Cuevas Blancas! ¿Cómo están en Cuevas Blancas». Porque pa (para) hablar… Era chiquitillo, pero pa (para) hablar era como un tractor. [E1: (risas)]. Y yo con la burra cargá (cargada), y mi cestito, que yo llevaba unos cabritos por la mañana; y una comprilla así, un azúcar y cosillas así, sencillas.
I1: Y jabón. Jabón sí comprábamos, pero azúcar, ya te digo, poco. Y café, se llevaba un paquete, o dos, y después se hacía… Y: yo hablando con él y:, y caminando. En, en, con el pie cogí una piedra, se me cayó el cesto al suelo y me quedó tan sola, más que una sola taza de café me quedo.
I1: Yo… Desasada no se rompieron… Una se besó, o dos, pero fue un desasao (desasado). Y yo lo recogí todo, recogí y lo puse en un:, en una cosita que me tenía ella. To (todo) bonito, (e:) cada una con un papelito, con un papelito… Y una tan solo quedó sana. Cuando llegué a casa, descargamos la burra y se puso la compra en su sitio y tal. Digo: «Mire, ¿las tazas de café…?». Dijo: «¡Las tazas de café no te acordaste!». Digo: «Sí, sí, me acordé, pero se me escacharon». Y dijo: «¿Cómo que se te escacharon? ¡Uy! ¿Cómo se te escacharon?». Digo: «Hablando con (e:)». Se llama X.
I1: Y me llevé una buena pelea también por eso. Y lo llamábamos Corriente, Corriente, pues Corriente. Digo: «Estaba hablando allí, en los bancos del río, con Corriente y trompiqué en una piedra y se me cayó el cesto al suelo, y no me quedó más que una sana». «¿Ves tú, ves tú?». Venía pa (para) mí como una ventosa, pero como estaba mi padre allí… «¡Párate un momento, párate un momento!», dice: «¿Si se te cae a ti no se te rompen? ¡Párate un momento!». Dice: «Ahora, con una, vas sirviéndoles a todos. Cuando se vaya pa (para) abajo se compra otra media docena de ellas».
I1: Ya te digo que mi padre, sí, mi padre era muy tranquilo. Y:, y, y… Y todas desasadas, y entonces: «Porque ahora vosotros… A la gente, no. Pero vosotros no bebéis el café con nosotros». Toas (todas) desasadas… Y dice: «No… (fragmento indescifrable) se lleva una paliza». Si no está mi padre allí, me llevo una paliza [E1: (risas)]. Que fue sin querer… (ruidos).
E1: ¿Y de:, de temas de, de horno? Por ejemplo, ¿de hornear comida y eso:?
I1: Ah, hornear sí, teníamos dos hornos de leña.
I1: Y allí de:… Todos los meses se horneaba. Allí… Se hacía, se traía el trigo, se cogía… Como se cogía trigo, se cogían las piedras y lo, las semillitas de lirio y todo eso. Se traía ya limpito, dos días al sol, pa (para) que estuviera sueltito pa (para) molerlo. Lo traían al molino de viento, lo molían y tenía un cedazo que se… Bueno, se tenía el gofio, la harina, sí; el gofio, no. El gofio era así; la harina era así, muy fini:to.
I1: ¡Ay! Le dolía a uno la espalda, porque to (todos) los días se tiende una sábana grande en una mesa, y a veces poníamos a mover la harina, haciendo así… (fragmento indescifrable). Y se amasaba, hacías el tiempo por la noche, hacías tiempo por la mañana hacíamos un amasijo de pan. Y teníamos pan pa (para) la semana, porque allí se bizcochaba y se hacía… Aquí le dicen tortas de leche, nosotros le decimos bollos de leche. Y hacían bollos de leche y de manteca de cochino, mientras tuviera manteca de cochino.
I1: La manteca de cochino siempre se:, se usaba pa (para) hacer rosquetes, porque a mi padre los amasijos que más le gustaban eran los rosquetes de manteca. (e:) Siempre, aunque hicieran pocos, pero siempre la parte de él se le hacía; siempre se le hacía medio kilito de manteca, si no había pan pa (para) mucho, no. Pero medio kilito de manteca. Y se amasaba siempre, y se amasaba casi to (todos) los meses, vamos por octubre y pa (para) San Juan, eso no fallaba. El amasijo siempre se [min. 26] hacía.
I1: Habían… Traía la leña también pa hornear, pa, pa (para) traer la leña pa (para)… Se cocinaba con leña. Entonces teníamos una:, una cocina de esas, de mecha, que, que soltaba más humo que, que, no, no, no, no te cuento… Y de los aceites de pardelo, teníamos la luz de noche, pa (para) alumbrarnos era el aceite de pardelo, la que le sacábamos cuando… Del tiempo que se cogían, ahora ya no se cogen pardelos. Pero antes siempre, en el tiempo de octubre, se cogían pardelos; se iban y se cogían.
I1: Siempre se ha dicho que eran un poquito de cuidado, porque nunca ha, han sido muy: eso… Pero se (e:), se mataban diez o, o doce o quince pardelos y se traían. Se le echaba sal y había pa (para) tres días pardelos. A comer carne de pardelo. Y los chicharrones de los pardelos (e:) eran como los chicharrones de los cochinos.
I1: El, el sebito ese, se picaba solo al fondo del caldero, y después se:, se echaba la carne encima, y con el aceite de ellos mismos se cocinaban, no había que ponerle aceite ni nada sino la grasa que ellos soltaban, se ponían rosadi:tos, que da gusto. Después se le ponía un poquito de comino, restregao (restregado), así. Y de orégano, una cebolla picá (picada) finita, finita; se le hacía al caldero así. Se ponía un lebrillo de carne de aquello y todo el mundo, una pata, una paleta, lo que: alcanzaras (risas).
I1: Y lo buenos que eran. Son buenos los pardelos, son buenísimos. Sí. Los gatos se comen mucho los pardelos.
E1: Sí, sí. ¿Y, y los pardelos se comía:n solos, o se acompañaban co:n…?
I1: No, con batata o gofio. No, solos no. Eso era conduto. [E1: Ah.] Eso no era sin llevar ni hartarte de carne de pardelo, sino llevan… ¿Sabes lo que a veces cogíamos? (m:) Los chicharrones. Como a veces… Si:, si nos juntábamos a comer en el mismo momento, sí.
I1: Se vaciaban en un lebrillo, todo… Se trabucaba el caldero y se vaciaba en el mismo lebrillo y se iba cogiendo. Uno metía la mano allí y otro lo ponía en el plato y se iba cogiendo. Y si no nos juntábamos todos, [min. 28] que veníamos separados que no… Ella sabía el día que nos volvíamos a juntarnos, porque el día que iban las cabras pa (para) (fragmento indescifrable), ese día se venía más tarde, porque se ordeñaban uno hoy. Ya no nos juntábamos. Pero el día que nos juntábamos todos, ese día se hacían los pardelos y se sentaban tos (todos) en la mesa, y salía uno de allí… Entonces, se llevaba un vasito vino, pero como no había vino, agua (risas) [E1: (risas)] .
I1: Y:, y, y se comían los pardelos, pero se ponen tos (todos) rosaditos, una carne sabrosa… Yo no he oído a nadie a quien no le gusten los pardelos, a nadie. Todo el que comía pardelos, le gustaban los pardelos. Y lentejas también se hacían muchas. Lentejas compuestas, también, con huevos duros, huevos de perdices que se juntaban los nidos (e:), hasta, hasta cincuenta y sesenta huevos se juntaban en casa. Mañana hay que hacer unas lentejillas compuestas pa: (para), pa (para) eso… Compuestas porque no se echaban sino lentejas solas y una friturita de cebolla.
I1: La cebolla, como la cosechábamos, sí, pero allí ni tomates, ni pimientos, ni na (nada) de eso. De eso no… Ni chorizo, ni na (nada) de eso, de eso no, no había. Ya, cuando yo fui ya, X se enamoró de mí, mi marido, el novio que tuve y el marido que tuve. Pues no, no tuve más novios.
I1: A mi suegro: le gustaba mucho de salar, de poner los tocinos emprensados, en una caja, que la llevaba yo de aquí, que venían dulces guayabos. No sé (e:), o higos pasados, unas cajitas tamañas así, y las llevaban ellos cuando se (e:) juntaban, porque estaban siempre aquí abajo. Cada vez que iban a matar a un cochino, llevaban tres o cuatro cajas de esas. Entonce:s las hacían lañitas, lañitas como las cajas de fósforos (fragmento indescifrable), el tamañito de una caja de fósforos, pero el tocino entero.
I1: Sino… El tocino lo que se… La piel se dejaba entera. Pero el tocino se daba en lañitas, pa (para) coger un trocito de carne y freírlo pa (para) comer al mediodía, o pa (para) templar en el potaje. Cuando no había la, eso… que no había cahne (carne), se echaba un, unos trocitos de tamañitos así, como una caja fósforos. Y se echaban los trocitos de aquello y ya tenías el tiemple del potaje (ruidos).
E1: Y, el (e:) en casa, el…(e:) Cuando se hacía… Cuando se cocinaba con leña, ¿no?
I1: Sí, sí, con leña.
E1: ¿Y, y el, el: fuego se, se apagaba o, o: se mantenía siempre:…?
I1: (e:) De noche [min. 30] es cuando único se, se apagaba, porque siempre le tenías que tenerlo mantenido, por el motivo de ahumar el queso.
I1: Que, como el cañizo lo tenían bien alto arriba, era pa (para) el humo de la misma leña. Pa (para) no estar echando otra leña, porque… Es que no podíamos traer tanta leña, una pa (para) queso y otra pa: (para), pa (para) las comidas. Lo que sí cocinábamos con… A lo mejor cocinábamos como un caldero grande de ñame. Como es mucho fuego pa: (para), pal (para el) queso, se cocinaba en otro cuarto, con: leña de otra, (e:) no tenía que ver, fuera de sabina, porque la sabina no sirve pal (para el) queso. Se ponía negro, como el cuello que… esto. Se ponía negro.
I1: Y: entonces ya… usaba otro, otro rinconcito allá, pero eso era pa (para) los ñames, cuando se guisaban ñames o cuando se guisaban los chochos. Pero lo demás, el potaje se hacía siempre bajo del cañizo. Con… entonces no eran bloques, eran cantos de:… De toca. Tres cantitos de toca, de este tamañito, así. Se ponían de punta, y se ponían… Y ya, a última hora, se prensaba más, porque ya venían también de otras formas.
I1: Se escarranchaba a los chicos pa (para) que cogieran más leña, y se ponían dos varitas de hierro. Y ya con las dos varitas de hierro se mantenía el caldero y antes no, mira tú por los calderitos chicos (fragmento indescifrable) (ruidos), porque, si se ajuntaban (juntaban), no tenían por dónde poner la leña [E1: (susurrando)Claro(/susurrando)].
I1: (risas) Y eso todo salía de la cabeza, todo eso el día inventándolo, cada día más.
E1: Y la… cuando:, cuando cogían tantas viejas, (e:) ¿cómo las, las (e:) preparaban? ¿Las, las salaban o…?
I1: Sí, sí. Eso lo subíamos de abajo, del mar, en un saco, a lomo, que aquella ropa la tenía que lavar uno porque se, tenían que echarse las lomas forzadamente. Y entonces, eso cuando, se llevaban la vieja, se vacíaban en el baño grande. Mi madre era muy amañá (amañada), pa (para) eso tenía unos cuchillos especiales.
I1: Le quitabas la panza y después, cuando le quitabas la panza, la abrías así y le hacías dos rejitas así. Entonces, seguían echándole sal y poniendo en el baño, echándole sal y poniendo en el baño. Se dejaban ese día tol (todo el) día con la sal. [min. 32] Es decir, en el día se ponían al sol. Pero con, pa (para) las viejas el:, las moscas se juntan más que pa (para) la carne. Entonces, nos tenían a una todo el día, con una escoba o una penca avolando (volando) las moscas, avolando (volando) las moscas, tol (todo el) día. Y tú, tú te ponías pallí (para allí), despistada o lo que sea, y… «¡Isabel, las moscas!». Pues (después) estaban enfrente de casa, allí, en los palos, pa (para) ponerlos.
I1: Y se ponían allí y salían blanquitas, como la libreta esa. Y después, eso se ponían todas quietitas ahí. Sobre un, sobre un, un: (…) cesto y se metían ahí, se sacaban las viejas esas. Se asaban secas, así, sobre las brasas y después se les echaba un chorrito de agua pa (para) soltarles la, la grasa.
I1: Mi madre se las comía así mismo, ¡crudas! Ella, cuando estaban curtidas de la sal. Yo no, yo, los gallos, muy… Pero ella era amiga de los salaos (salados). Y las sardinas esas, que venían (m:) empaquetadas, de esas, salás (saladas). Esas las comía ella con gofio, y cabezas y to (todo), se comía todo. Yo las cabezas, no, qué va…
E1: ¿Y, y esas viejas no se ponían en remojo pa (para) que cogieran otra vez…?
I1: No, eso (e:)… Sí. Cuando ya se asaban, el día que se asaban, las que las querían secas, así, se le ponían en un plato, secas, así. Y las que las querían remojar, se echaban como las morenas, en agua caliente, y después un mojito por encima. [E1: Ah.] Y se acompañaba de gofio de batata. Las morenas allí, el pescado, allí… Y las lapas es lo menos que nos aguantaban.
I1: Las lapas no querían coger nunca porque calculábamos que teníamos, pues quince o: veinte kilos de lapas, porque con las conchas, pues son un montón. (m:) Si íbamos una de las hembras, bajábamos un:, un caldero y las desconchamos abajo. En el mismo veril. Pero si eran no más que, que iban los dos muchachos, entonces las traían en un saco y se arreglaban en casa. Y entonces, se le echaba un mojo. Pero la lapa no aguantaba sino tres días; cuando mucho tres días, porque allí no habían (había) neveras.
I1: Entonces había que gastalas (gastarlas) en, en esos tres días. Se venía pabajo (para abajo), pa (para) la Villa, se le entregaba a Fulano un:, un tapito, se le traía a Fulanito otro botito. El otro botito pa (para), pa (para) Fulanito, pa (para) Joselito. Joselito el millonario, [min. 34] que le llamábamos Joselito el millonario. No sé por qué le decían Joselito el millonario si era… Joselito el millonario. Era compadre de mi padre, que sacó uno de los muchachos, de mis hermanos. Y entonce:s, bajábamos nosotros botellones de lapas, ya con el mojito ya preparado y todo. Ese comía siempre, él no dejaba nunca ni una gota, porque él sí las ponía en la nevera y le duraban…
I1: Ventura Bravo… Ventura Bravo no comió pocas lapas de cola blanca. Lo he visto yo, los grandes esos, que venía antes con jugo (m:), que venían de a litro. De esos, ni pocos, ni, ni pocos… Que tenía uno, que tenían ya pa (para) vaciarlo sí, pero, pa (para) llenarlo, con la boca chica costaba trabajo ponehlo (ponerlo).
E1: ¿Y el vinagre de dónde lo conseguían ustedes?
I1: No, el vinagre es de: mis tíos, que tenían allá, en Montoro, que le decían Montoro. Y nos traen garrafas de vinagre pacá (para acá) (fragmento indescifrable) [E1: Ah…]. (risas) Y si no, comprábamos una botellita cuando ya lo acababa, que no (e:), no iban pallá (para allá). Ni ellos venían ni nosotros íbamos. De esas cuántas veces fuimos a Hermigua, a vender queso, mi padre y yo. Y vinimos a Montoro por tener una garrafa de vinagre, pa (para) no comprarlo, que… Si hoy, ¿qué constaría el vinagre? Tres o cuatro pesetas, o yo no sé, porque entonces eran pesetas.
I1: Pero el vinagre sí se traía de allá, de Montoro. Era raro que no tuviéramos vinagre del país. Era raro. Y pa (para) un golpe, lo que sea… Nos dábamos un golpe ahí, ahí no había cremas ni na (nada), sino poner un cacito de rabo con: vinagre al fuego, y cuando estuviera lo más caliente, que lo podía aguantar con un pedazo de sábana, se ponían ahí lo más que lo podía aguantar, y si, y pa (para) moraos (morados)… y pa (para) dolores sí, es el vinagre bueno.
I1: Yo me lo estuve poniendo aquí, en la rodilla, (ruidos) un poco tiempo. Pero es que estaba ya cansá (cansada) de ponerme el vinagre. Y, y yo, si no fuera por la rodilla: era una mujer, pero qué va.
E1: Y el (e:), el:… ¿Se comía mucho queso en aquel tiempo?
I1: Pues mire, entonces… Se come más queso ahora. Porque entonces se comía poco queso. Porque no era más que… Se ponía un queso (e:) en: la mesa [min. 36], y mi padre es quien nos daba la ración de los quesos. O sea pa (para) comer con papas, con batata, con gofio, con lo que sea.
I1: Se ponía el queso en la mesa y era todos los días cortando una cuñita de queso, una cuñita pa (para) todos. Y una vez, me acuerdo que teníamos unas papas que nos habían (había) llevado de aquí, unas papas rasponas. X, me parece que fue, que acabó parriba (para arriba), pa: (para) la chapa, no sé pa (para) dónde. Nos llevó en la alforja dos, dos bolsitas de papas, y: hicimos papas pa (para) comer ese día. Y nos puso él una lasquita de queso. A (E:), a todos nos, nos dio una na (nada) más.
I1: Y a mí me, me… Claro, porque me preguntaba a mí, porque no era menos que… a mí no me daba menos. Pero dije: «Oh, papá, a mí me la dio tan finita que esto parece un velo». Pa (para) que, pa (para) que alcanzara el queso pa (para) todos. El queso… Ya nos tenían pasado que si éramos doce entonces que (e:)… Nunca nos juntábamos los doce en la mesa, pero siempre siete, ocho, nueve o diez, sí nos juntábamos en la mesa.
I1: Y entonces digo: «Jo, papá, hoy se me dio a mí este pizco de queso pa (para) comerme las papas, y esto parece un velo». Y dice: «¿Es poco?». Y digo: «Esto está tan finito…». «¡Trae pacá (para acá)!». Él era, cuando estaba comiendo, era sentao (sentado) siempre en la esquina de la mesa, él siempre en la esquina. Yo tranquilamente le di el queso a mi padre. Yo comiéndome las papas y mi padre riendo y comiendo y comiendo del queso mío, y comiendo papas, y mirando pa (para) mí y riéndose, y mirando pa (para) mí y sonriéndose.
I1: Y, y me da, las papas… (entre_risas)Entre la rabia que cogí de quitarme el queso y, y solo, que las papas se me, no me bajaban de aquí pabajo (para abajo)(/entre_risas)… Y, entonces, cuando: acabamos comer, «¿Estaban buenas las papas?». «Sí, bien buenas que estaban». Salí a fregar y no hubo más conversación. A los dos días, o los tres, no sé qué, se volvió a partir otro queso. Entonces, nos sentamos en la mesa, como es costumbre.
I1: Y ese día me dio a mí como el (e:), como la (e:), como la hoja de la libreta, pero finito, finito, que no tenías ni que llegá (llegar) al final ni pa (para) cortarlo. Yo cogí mi pisquito [min. 38] queso, el que me dio. Empecé a comer mi gofio con el queso y tal, y él sonriéndose, siempre se (e:), siempre tenía una (e:)… Mi padre era eso. (ruidos). Encima se estaba sonriendo, tenía buena gracia en la cara.
I1: Y:… Y él sonriéndose y mirando pa (para) mí. Y después ya, cuando ya yo estaba condutando (acondutando) con el pizco de queso, acondutando, y entonces, cuando ya no me quedaba nada más que un fistito (fisquito), me cortó otra lasquita. «Mira cómo hoy no fue poco, hay que conformarse uno con lo que le den». (risas) [E1: (risas)].
E1: Y, y allí, por ejemplo:, me dijo que papas no había muchas, porque: había poca agua y tal. ¿Y, y millo? ¿El millo tampoco? [T5]
I1: No, el millo lo comprábamos nosotros [E1: (hm:)]. Se vendía el queso y:, y a veces lo cambiaba a mucha gente, porque: querían las chicharacas pa: (para), pa (para) sembrarlas yo aquí bajo (abajo), como aquí abajo no sembraban chicharacas.
I1: A veces lo, lo, lo cambiaban, un almud de chicharacas por un almud de millo. Un almud de (e:)… de:, de lentejas, que… si se cogían muchas, por un almud de millo. O sea, que… Una (e:)… Costales más o menos, siempre era un almud. Lo que se cogía era un almud de chochos y un almud de:, de millo.
I1: Y compraban aquí. Arrendaban los llanos completos de:, de millo, y aquí mismo, en esta casa, esta donde vivía mi tío, que era casa era de un tío mío, y después la compró mi padre. (m:) La… Traen el camión, lo descargaban ahí debajo y veníamos nosotros arriba. Si podían venir tres, venían los tres, y si dos, dos.
I1: Pero veníamos arriba, y (e:) la otra tía estaba quedándose ahí en casa de mi hermana, que era otra casa… Y, entonces, esa noche: nos quedábamos, y si nos cogíamos mucho de noche, nos quedábamos… Pero con el farol salíamos unas cuantas veces por allí parriba (para arriba) a caminar, pa (para) amanecer en casa, pal (para al) siguiente día venirnos en un animal. Pero si nos cogía muy tarde, muy tarde nos quedábamos, porque sí era cantidad de millo…
I1: Y venían una de mis tías, mis primas (ruidos) de allí del Hornito. Venía la gente aquí y se ajuntaban (juntaban)… Se bajaba un queso y se amasaba una pelota de gofio. Se amasaba gofio… Y queso y gofio. [min. 40] Y: a veces se traían un pan. Yo del pan no me acuerdo muy bien. A lo mejor un panillo se compraría, a lo mejor, pa (para) por la mañana… Y no (e:), todo desarropado.
I1: Y después, ese millo se dejaba desarropado aquí, al sol. Y después ya, cuando se secaba, que ya calculaba que estaba seco, entonces bajábamos y lo desgranábamos, pa (para) desgranar ese millo a mano… Y ellas estaban aquí. Las que estaban viviendo aquí, mis tías y el de arriba… (m:) Mi: tío X el cabrillas, que vivía allí en (fragmento indescifrable) en donde mi madre. Esos cogían (m:) y venían aquí cuando ya nosotros veníamos, una vez vinimos y estaba ya que solo nos quedaban unas poquititas piñas, ya lo tenían to (todo) desgranado. Entonces lo cogíamos y lo ventábamos arriba, lo arreglábamos arriba.
I1: Llevarlo parriba (para arriba) en los burros pa (para) después volver pa (para) tostarlo arriba, si es hoy no lo tuesto yo aquí abajo, voy yo a tostarlo arriba, na (nada) más que pa (para) llevarlo pa (para) Cuevas Blancas, pa (para) tostarlo arriba. [E1: Y pa (para) molerlo]. Y unos bidones que habían (había), que se preparaban, de estos (e:), de rosca. Ahí se metían los bidones llenos de millo ahí… La cebada, no. La cebada se echaba en una barrica, que le decían. Esas, de madera.
I1: Pero el millo sí se llevaba de aquí:, el millo… Por eso se echaba siempre más cebada.
E1: (e:) Le quería preguntar por, por ejemplo, carne en adobo, cosas de esas… ¿Se hacían alguna vez?
I1: No, (ruidos) nosotros carne en adobo nunca hicimos.
E1: (ruidos) ¿La carne de cochino cómo hacían?
I1: La carne de cochino se echaba al sol, y después se picaba, y se echaba en un cesto y se iba sacando sancochá (sancochada).
I1: Una vez una prima mía que vino de allá, de Montoro, y estuvo tres días o cuatro en casa. Vinieron dos, porque (e:) pa (para) venir sola, nunca venía una sola, por si acaso una se caía, lo que sea… Siempre venían dos. Y si nosotros íbamos pallá (para allá), no es porque fuera por gusto estar en casa de mi tío, sino que, cuando se, cuando iban a vendimiar, siempre nos daban vino. Un día uno de los varones, una de las hembras, las dos hembras y nos quedábamos una noche allá. Pero nosotros no fuimos de fiesta ni na (nada). La Semana Santa, el Jueves Santo.
I1: Ahí no había más fiesta pa (para) nosotros, y el día de San Juan [min. 42] en Puntallana, ahí no había más fiesta. Y: entonce:s, (m:) él: dice: «¿Y por qué, tía? ¿Por qué usted no hace una poquita de carne, que mi madre las hizo el otro día y nos duró un montón de tiempo, y tal?». Y empeñó a mi madre y picamos una buena poca. La doramos un poco, nada más que dorada, no, no, no… En adobo, no, sino que dorada, y lo hacían junto con la manteca, acá.
I1: Ya después de eso, dice: «No, cuando matemos un cochino hacemos otro… otro, otro, otro jugo de, de eso». Porque claro que era más buena, más fresquita. Nosotros cuando… (m:) (e:) Ella se cuidaba, cogía un cachito de carne de aquella, si ella venía pa (para) la villa o iba pal (para el) molinito pa (para) ver a la madre. Entonces, sacábamos estos dos trocitos de carne aquella, los pasábamos por el sartén y aquello nos sabía a gloria con una pelota de gofio (risas).
E1: Claro.
I1: Se… Pero así como mucha gente que hace chorizos, hace: carne de esa, longanizas de esas. Eso nunca se hizo arriba [E1: Ah, ¿no?]. No.
E1: Y por ejemplo, cuando se mataba un cabrito o una cabra, ¿cómo lo arreglaban eso?
I1: La, la cabra se salaba también. La cabra se, se gastaba, la que se gastaba, se cogía y se hacían nudos, se hacía en revoltillos que le decían. Entonces, se cogían las patas y la cabeza y todo eso. Se hacían revoltillos, que le decían revoltillo.
I1: Entonces, cogíamos… Y como era poco pa (para) repartirlo, que allí eran… Tos (todos) los (fragmento indescifrable) están viviendo… Unos tienen dos hijos, otros tres, otros cuatro, otros dos… Cuando se mataba una cabra allí, allí iban, ellos comían de nosotros, como nosotros comíamos de ellos. Allí se mataba una cabra y se mataba. Se cogía: las cuatro patas, no se botaba, la cabeza, la lengua… To (todo) eso se cogía, se quitaban más que las caras na (nada) más y más na (nada).
I1: Entonces, se le echaba un pedacito de:, de:, de carne cabra, una pata, dos revoltillos… Si era grande la cabra, se echaba, y si era mucho, el que era mucho, se echaba tres, cuando no, dos. ¿Qué puede sacar una persona, dos revoltillos con los revoltillitos de ese tamaño…? Una rodajita [min. 44] na (nada) más, pa (para) probarlo na (nada) más.
I1: Pues con aquellos hacían un potaje, templaban el potaje ese día, y sacaban un: lebrillo de, de ferrohuerto. Y después, sacábamos un cucharón de potaje, y luego había un gofio. Con eso se comía la carne y se aprovechaba la asadura. Sí, la asadura a veces la repartían y a veces, no. Veces la arreglaba, el que mataba a la cabra la arreglaba, y si no, se picaba. Muchas veces mi madre lo hizo. La picaba, la arreglaba en el mismo cardero (caldero) y después ya: «Vete tú y llévale esto a tu tío allí, pa (para) que…». Desconsolao (desconsolado) por eso.
I1: Ellos no… (e:) Él no, no era el mismo que… Aquí la botan, la asadura allí no se botaba. Entre el corazón y la asadura blanca, que la llamaban (transcripción dudosa) libro (/transcripción dudosa), y después la negra… Esa, salió un: cardero (caldero) de carne picadita, toa (toda) junta en el caldero, se, se hacía compuesto, con vino y: aceite, se echaba poquitita, y un poquito de agua, y se arreglaba con esa salsita; se mojaba las pelotas de gofio. Siempre las hacíamos nosotros (ruidos).
I1: M:i padre, que en paz descanse, siempre dice, «A (fragmento indescifrable), a comer». Nos hacía las (e:), las pelotitas y hacíamos nosotros unas charquitas así. Metidas en el plato pa (para) sacar una charquita de grasita, de aquella, pa (para) las pelotas, el pobre (risas).
E1: Qué bueno.
I1: Allí no se notaba nada, allí no se botaba na (nada).